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Taller Literario:El Ensayo


Dentro del género didáctico, el ensayo es un escrito en prosa en que el autor analiza, interpreta o evalúa un tema, fijando su posición personal, con un propósito de aporte al “estado del arte” del tema tratado. Generalmente, éste se aborda desde una nueva perspectiva de análisis, un marco teórico (conceptual) o práctico diferente, o con una finalidad diferente a la comúnmente utilizada.


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Los precedentes del ensayo se encuentran en el género epidíctico de la oratoria grecorromana clásica (las Cartas a Lucilio, de Séneca, y los Moralia, de Plutarco). En el siglo III d. C. Menandro expuso algunas de sus características en sus Discursos sobre el género epidíctico:


  • Tema libre (elogio, vituperio, exhortación).
       
  • Estilo sencillo, natural, amistoso.
       
  • Subjetividad (la charla es personal y expresa estados de ánimo).
       
  • Se mezclan elementos (citas, proverbios, anécdotas, recuerdos personales).
       
  • Sin orden preestablecido (se divaga), es asistemático.
       
  • Extensión variable.
       
  • Va dirigido a un público amplio.


El ensayo no posee la estructura definida y sistematizada o compartimentada en apartados o lecciones propios del texto informativo como el tratado o la suma. El autor del ensayo no pretende informar, sino persuadir o convencer. No se busca agotar un tema, como el tratado; de ahí la subjetividad del ensayo, su carácter asistemático y su estructura flexible.


Bajo esta perspectiva, el ensayo es una interpretación o explicación de un determinado tema —humanístico, filosófico, político, social, cultural—, desarrollado de manera libre, asistemática, y con voluntad de estilo sin que sea necesario usar un aparataje documental. Ortega y Gasset lo definió como "la ciencia sin la prueba explícita", y Eugenio d'Ors lo definió como la «poetización del saber».


En la elección del tema el autor posee absoluta libertad, pero éste debe ser de interés o significativo en el contexto en que se presenta. Puede tratar sobre asuntos de literatura, filosofía, arte, ciencias, sociales y política, entre otros Sobre un mismo tema, la diferencia está en cuanto a la forma y profundidad del tratamiento que el autor le da.


En un ensayo de opinión, desde su perspectiva teórica y experiencia, el autor plantea y desarrolla un tema, utilizando soportes argumentales de terceros o indirectos, sin pruebas fácticas directas producto de estudios o investigaciones propias. Generalmente, la fuerza argumentativa depende del criterio de autoridad del autor. En ocasiones este tipo de ensayo se reduce a una serie de divagaciones y elucubraciones, la mayoría de las veces de aspecto crítico, en las cuales el autor explora un tema concreto o expresa sus reflexiones sobre él, o incluso discurre y diserta sin tema específico.


En un ensayo bibliográfico, se registra una investigación documental, mediante la cual el autor recopila, organiza y sintetiza la información existente sobre el tema, generando un mapa sobre las diferentes posiciones, formas de tratamiento y conclusiones de los estudiosos del tema.


El ensayo de sustentación de tesis, posee un carácter más científico, por cuanto frente a una situación problematizada que justifica su tratamiento (como la persistencia de la pobreza estructural, la delincuencia urbana, la violencia del país, etc.,) el autor propone una tesis, una nueva perspectiva de análisis causa-efecto y de alternativa de solución, que generalmente difiere del enfoque vigente. Una vez planeada en la introducción, en el desarrollo del ensayo el autor sustenta la validez de su tesis, utilizando argumentos de autoridad (lo que dicen autores de reconocido prestigio), estadísticas de fuentes serias, investigaciones de terceros, o investigaciones directas. Este tipo de ensayo tiene una gran importancia en las diferentes ciencias, y en general, el debate que genera la tesis contribuye al avance en la respectiva área.


Por último, el ensayo de investigación, aborda el tema utilizando las diferentes técnicas de investigación, de manera que sobre hechos y resultados verificables objetivamente (estadísticas, encuestas, entrevistas), el autor desarrolla el tema y presenta sus conclusiones, utilizando en muchos caso la inferencia como proceso por el cual se derivan conclusiones a partir de premisas (lo que constituye el objeto de la Lógica).


La flexibilidad temática, de extensión y estilo, permite a una persona escribir un texto expresando lo que sabe, siente y opina sobre cualquier tema, por lo que el ensayo es importante en el proceso educativo, y su manejo genera en los estudiantes la capacidad para avanzar en el aprendizaje constructivo. A los estudiantes de secundaria se les enseña formatos estructurados de ensayo para mejorar sus habilidades de escritura, o en humanidades y ciencias sociales se utilizan a menudo los ensayos como una forma de evaluar el conocimiento de los estudiantes en los exámenes finales; ensayos de admisión son utilizados por muchas universidades en la selección de sus alumnos.


En general, un ensayo tiene las siguientes características


  • Es un escrito serio y fundamentado que aborda un tema significativo.
  • Posee un carácter preliminar, introductorio, de carácter propedéutico.
  • Presenta argumentos y opiniones sustentadas.
  • Expresa siempre el pensamiento del autor, así se redacte en tercera persona.


La extensión del ensayo es libre. Si bien los ensayos suelen ser breves, también hay obras muy voluminosas como el “Ensayo sobre el entendimiento humano” de John Locke, o los Ensayos (Essais, 1580) del escritor renacentista francés Michel de Montaigne, considerado como el iniciados de este género en su versión moderna.


Estructura del ensayo


La estructura del ensayo es flexible, ya que expone un punto de vista que no pretende agotar un tema, como en un tratado. El ensayo puede estructurarse :


  • Analizante y deductivo (tesis o tema al principio y desarrollo de las argumentaciones después)
       
  • Sintetizante o inductivo (exploración de los datos y argumentos al principio y tesis o tema como conclusión final)
       
  • Encuadrado (tesis al principio, examen de los datos y argumentaciones en el centro y reformulación de la tesis, corregida por esos datos y argumentaciones, al final).


En cuanto a sus partes, un ensayo convencional se suele estructurar en 3 partes: introducción, desarrollo y conclusión:


Introducción. Expresa el tema y el objetivo del ensayo; explica el contenido y los subtemas o capítulos que abarca, así como los criterios que se aplican en el texto. Además, esta parte puede presentar el problema que plantea al tema al cual vamos a abocar nuestros conocimientos, reflexiones, lecturas y experiencias. Si este se plantea, entonces el objetivo del ensayo será presentar nuestro punto de vista sobre dicho problema (su posible explicación y sus posibles soluciones).


Desarrollo. Contiene la exposición y análisis del mismo tema, se plantean las ideas propias y se sustentan con información de las fuentes necesarias: libros, revistas, Internet, entrevistas entre otras En él va todo el tema desarrollado, utilizando la estructura interna: 50 % de síntesis, 15 % de resumen y 10 % de comentario. Se sostiene la tesis, ya probada en el contenido, y se profundiza más sobre la misma, ya sea ofreciendo contestaciones sobre algo o dejando preguntas finales que motiven al lector a reflexionar.


Conclusión. En este apartado el autor expresa sus propias ideas sobre el tema, se permite dar algunas sugerencias de solución, cerrar las ideas que se trabajaron en el desarrollo del tema y proponer líneas de análisis para posteriores escritos. Esta última parte mantiene cierto paralelismo con la introducción por la referencia directa a la tesis del ensayista, con la diferencia de que en la conclusión la tesis debe ser profundizada, a la luz de los planteamientos expuestos en el desarrollo.


Lógica en el ensayo


En un ensayo, la lógica para demostrar la validez de los planteamientos del autor es crucial, y para lograrla se debe tener cuidado en la organización de las ideas y de la presentación. Para convencer al lector hay que proceder de modo organizado desde las explicaciones formales hasta la evidencia concreta, es decir, de los hechos a las conclusiones. Para lograr esto el escritor puede utilizar dos tipos de razonamiento: la lógica inductiva o la lógica deductiva.


De acuerdo con la lógica inductiva el escritor comienza el ensayo mostrando ejemplos concretos para luego deducir de ellos las afirmaciones generales. Para tener éxito, no sólo debe elegir bien sus ejemplos sino que también debe presentar una explicación clara al final del ensayo. La ventaja de este método es que el lector participa activamente en el proceso de razonamiento y por ello es más fácil convencerle.


De acuerdo con la lógica deductiva el escritor comienza el ensayo mostrando afirmaciones generales, las cuales documenta progresivamente por medio de ejemplos bien concretos. Para tener éxito, el escritor debe explicar la tesis con gran claridad y, a continuación, debe utilizar transiciones para que los lectores sigan la lógica/argumentación desarrollada en la tesis. La ventaja de este método es que si el lector admite la afirmación general y los argumentos están bien construidos generalmente aceptará las conclusiones.


Importancia del ensayo


A través de la historia, el ensayo ha tenido gran importancia como forma de expresión de las ideas en filosofía, sociología, sicología y demás ramas del conocimiento. Grandes cuerpo teóricos se han desarrollado a partir de indeas iniciales expuestas en forma de ensayo por sus autores. Como ejemplo, citamos autores y ensayos célebres en diferentes momentos y áreas del conocimiento.

Essays (1597) del filósofo Francis Bacon (filósofo, político, abogado y escritor inglés, considerado uno de los padres del empirismo y del método científico, 1561 - 1626)

Ensayo sobre el entendimiento humano, de John Locke ( filósofo inglés, conocido como uno de los más influyentes pensadores del Siglo de las Luces y como el Padre del Liberalismo Clásico, 1632 -1704)

Los Pensamientos de Blaise Pascal (matemático, físico, filósofo cristiano y escritor francés, 1623- 1662)

El espíritu de las leyes de Montesquieu (filósofos, ensayistas cronista y pensador político francés de la Ilustración, 1689- 1755)

Eureka de Edgar Allan Poe (escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, 1809-1849)

Una buena taza de té de George Orwell (escritor y periodista británico, 1903 - 1950

Arte y revolución de Richard Wagner (compositor, director de orquesta, poeta, ensayista, dramaturgo y teórico musical alemán del Romanticismo, 1813- 1883)

Los monstruos y los críticos y otros ensayos de J. R. R. Tolkien (escritor, poeta, filólogo, lingüista y profesor universitario británico, autor de las novelas clásicas El hobbit y El Señor de los Anillos, 1892 - 1973)

Inquisiciones de Jorge Luis Borges (escritor argentino, uno de los autores más destacados de la literatura del siglo XX, 1899-1986)

El escritor y sus fantasmas de Ernesto Sabato (escritor, ensayista, físico y pintor argentino, 1911- 2011)

Nuestra América de José Martí (político, pensador, escritor, periodista, filósofo y poeta cubano, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra del 95 o Guerra de Independencia de Cuba, 1853–1895).

El laberinto de la soledad de Octavio Paz (poeta, escritor, ensayista y diplomático mexicano, Premio Nobel de Literatura en 1990, 1914- 1998)

Las Cartas marruecas de José Cadalso (literato y militar español, 1741 –1782)

La España invertebrada y Meditaciones del Quijote de José Ortega y Gasset (filósofo y ensayista español, exponente principal de la teoría del perspectivismo, 1883-1955)

Tiempo viejo y tiempo nuevo de Gregorio Marañón (médico endocrino, científico, historiador, escritor y pensador español, de 1887 – 1960)

Facundo o Civilización y barbarie (1845) de Domingo Faustino Sarmiento (político, escritor, docente, periodista, militar y estadista argentino, presidente de la Nación Argentina entre 1868 y 1874)

Ariel (1900) de José Enrique Rodó (escritor y político uruguayo, 1871 - 1917).

La raza cósmica de José Vasconcelos (político y escritor mexicano, 1881-1959)


Para profundizar en el tema te recomendamos consultar los siguientes sitios web;



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