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Literatura Colombiana:Teatro

TEATRO


Las artes dramáticas constituyen una de las manifestaciones culturales más antiguas de la humanidad, y su práctica fue generalizada en los diferentes continentes y conformaciones étnicas. Su origen estuvo asociado a las prácticas culturales autóctonas (canto, danza) y a los rituales religiosos, de los cuales se fue independizando y paulatinamente ampliando sus temáticas para servir de forma de exaltación de los grandes acontecimientos y de los héroes en las diferentes culturas.


Grecia es la cuna del teatro como arte dramático, en donde floreció en sus más importantes manifestaciones, con exponentes que son clásicos universales como Esquilo, Sófocles y Eurípides en tragedia, y Aristófanes y Menandro en la Comedia.


El Siglo de Oro Español (1500/1600) tuvo una notable influencia sobre el posterior desarrollo de la literatura de Hispanoamérica y Colombia, a través de los grandes maestros de esta época como Miguel de Cervantes Saavedra, Félix Lope de Vega y sus discípulos Guillén de Castro, Juan Ruiz de Alarcón, Luis Vélez de Guevara, Antonio Mira de Amezcua y Tirso de Molina, y en su etapa final con Pedro Calderón de la Barca.


En nuestro país, las artes dramáticas surgen a la par de la gesta libertadora y la consolidación de la república soberana, con autores muchas veces ligados al proceso revolucionario y a la dirección del Estado. La temática inicial del teatro colombiano aborda las diferentes fases históricas del dominio español, el estudio del tema indigenista desde una perspectiva histórica y la guerra de independencia.


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Don José Fernández Madrid (Cartagena, 1789 - Londres, 1830), prócer de la independencia y quien ocupó en dos ocasiones la presidencia (1814/15; 1816), durante el período de la llamada Patria Boba, escribió dos obras que se pueden considerar como drama histórico y fundadoras del teatro colombiano ; Atala y Guatimoc. En Atala, Fernández Madrid retoma la historia romántica en favor de la defensa y la restauración del ideal cristiano de la obra del mismo nombre de Chateaubriand (1801), pero la convierte en una tragedia de proyecciones similares a las obras de los griegos. La historia, ambientada en los últimos años de la colonia, esboza la relación entre Atala y Chactas, jóvenes mestizos que enfrentan sus sentimientos a los desafíos de familias rivales, las diferencias religiosas y el dominio castellano. Guatimoc es un drama de tipo histórico que recupera los últimos días del emperador azteca Cuauhtémoc y su muerte a manos de Hernán Cortés. Atala fue escrita entre 1817 y 1819, y se estrenó en Cuba en 1822, mientras que Guatimoc se ubica hacia 1824, antes del viaje del escritor a Londres, en donde moriría mientras fungía como diplomático. Ambas obras le fue reconocida en vida, junto a sus colecciones de poemas.


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Luis Vargas Tejada,(Bogotá, 1802-1829) uno de los más grandes literatos en la primera década de la independencia y quien murió prematuramente a los 27 años huyendo de la espada amiga de Bolívar tras la fracasada conspiración de septiembre de 1828, continuó la obra indigenista de Fernández Madrid a través de los dramas Sugamuxi (1826) y Doraminta (su última obra, escrita en 1828 en la Cueva de la Resignación pocos meses antes de morir). Sugamuxi, narra los sucesos de la llegada de los conquistadores al territorio de los muiscas. Los indígenas son comandados por el cacique Tundama y, tras el incendio del Templo del Sol por parte de los mismos sacerdotes muiscas, son derrotados y la final, el pueblo de Suamox es destruido por los conquistadores. En junio de 1828 se estrena en Bogotá con mucho éxito el sainete Las Convulsiones, que satiriza las clases sociales y costumbres de la época. De sus primeros tiempos, se encuentra la comedia en verso El parnaso transferido. También escribió el monólogo teatral La madre de Pausanias y otras obras, enmarcadas dentro del drama neoclásico y de temática indigenista, cuyos textos están perdidos, como Aquimín -varias veces representado- Saquesagipa y Witiquindo.


Esta temática indigenista fue continuada por otros escritores en sus obras dramáticas. Sulma (1832) escrita por José Joaquín Ortiz, bajo la perspectiva de la superioridad de la moral cristiana, condenando el fanatismo indígena, negando así la presencia de «ese» otro, componente étnico que molesta a la elite criolla y al que se le atribuyen, en parte, el atraso y los males que padece la nación en ciernes. El indio será entonces el chivo expiatorio, enemigo interno, hacia el que se vuelcan los sentimientos que nos seguirán acompañando en el proceso de construcción de la nación hasta el día de hoy. Nemequene, del Presidente Santiago Pérez (Bogotá 1830 – Paris, 1900), trata sobre la vida y muerte en batalla de uno de los últimos zipas de los muiscas. Raza Vencida, de Maximiliano Grillo (1868-1949) retorna al tema del final del imperio Muisca, durante la llegada de Gonzalo Jiménez de Quesada al llamado Valle de los Alcázares. La Gaitana (1937), de Oswaldo Díaz Díaz (1910-1967). Poema dramático sobre esta icónica cacica y la resistencia indígena a la conquista española en el sur del país. Sagipa del médico santandereano Roberto Serpa Flórez (1925) Tragedia sobre el final de los chibchas, en tiempo de la llegada del adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada a la Sabana de Bogotá, y la muerte de Sagipa o Saquesagipa el quinto y último Zipa de Bogotá, torturado por Jiménez de Quesada para que informara sobre la ubicación de los tesoros indígenas.


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En honor a Policarpa Salavarrieta, la heroína más icónica de nuestra independencia, se escribieron múltiples obras dramáticas, poéticas y narrativas dentro y fuera del país. La Pola (1820), del pintor José Dominguez Roche, escrita por encargo del General Santander; su puesta en escena en 1826 tuvo un gran impacto debido a que los espectadores, consternados por el fusilamiento de la heroína, protestaron y cambiaron el final de la historia. Este episodio está ilustrado en el artículo El día que la Pola fue salvada de morir, de Oscar Guarín Martínez. La Pola Drama historico (1869) de Jenaro Santiago Tanco La Pola Drama histórico en cinco actos (1871) de Medardo Rivas; Policarpa Drama histórico en siete actos de Roberto Rojas Gomez (1926). En 1944 se lleva a escena la tragedia histórica titulada Pola Salavarrieta escrita por la poeta uruguaya Sarah Bollo.


A José María Samper Agudelo (1828 - 1888) se deben varias obras de teatro, como Las conspiraciones de septiembre, El hijo del pueblo, Dios corrige, no mata; Un alcalde a la antigua y dos primos a la moderna, Los aguinaldos y Percances de un empleo.


El escritor cartagenero José Manuel Royo (1805 -1891) es autor de dos comedias El médico pedante y El romántico, y de 8 dramas : Amor y odio, Joaquín Murat, El marqués de Castro, Eudoro Cleón, La pirámide de Fabio, El cristiano errante, El doncel y Balboa o el descubridor del Istmo


Santiago Pérez Manosalva (Bogotá, 1830 - París, 1900). Abogado, educador periodista, escritor, legislador y presidente de la república (1874-1876), escribió dos dramas de corte europeista : Jacobo Molay, y El castillo de Berkley; y el drama indigenista Nemequene, sobre los últimos zipas de los muiscas.


Manuel María Madiedo (Cartagena, 1815 – Bogotá. 1888) Abogado, escritor y publicista, autor de las comedias Tres diablos sueltos, Una mujer de las que no se usan y El Doctor Berenjena; de los dramas La niña de la posada y Una Idea-Abismo; y de las tragedias Lucrecia o Roma Libre, La caída de los Tarquinos y Coriolano.


Felipe Pérez Manosalva (1836 – 1891) hermano de Santiago Pérez, escribió varias novelas de tipo histórico sobre el Perú y el imperio inca,( Huayna Cápac, Atahualpa o Tupac Amaru), y la obra de teatro Gonzalo Pizarro (1858), drama cuyo escenario es la conquista de Perú, entre 1544 y 1548 y los conflictos entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro


Carlos Arturo Torres (1867 – 1911) Intelectual, periodista y escritor boyacense, escribió la obra Lope de Aguirre (1891) poema dramático en tres actos sobre este sangriento conquistador español, uno de los más obsesivos en la búsqueda del mítico Dorado, quien decide romper con la obediencia debida al monarca español y declararse traidor, peregrino, rebelde y en definitiva un hombre libre.


El escritor caldense Max Grillo (1868 – 1949), es autor de dos obras teatrales : Raza vencida (1905) y Vida nueva (1908).


El periodista y escritor costumbrista Juan Francisco Ortiz (1808 – 1875) escribió la obra Córdova - Escena Trágica en forma de poema heroico dramatizado sobre la muerte del prócer de la independencia de Colombia y Perú José María Cordova, uno de los próceres que se levantó contra Bolívar cuando este asumió poderes dictatoriales.


Por último es importante mencionar al escritor santandereano Constancio Franco Vargas (1842 – 1917) creador de una de las más amplias colecciones teatrales, que incluye los dramas históricos : Los Próceres ó el 20 de Julio de 1810; Sámano, ó la Independencia de la Nueva Granada; Los Comuneros; El Visitador Montaño; Boves, y las obras teatrales El Demonio-alcohol; El Paraíso Perdido,. Angelito ó las Alcaldadas; Los Pecados Capitales, La expiación de una mujer; Don Nicomedes; A telón descubierto, y Contra soberbia humildad.


Sobre la historia del teatro en nuestro país, es necesario resaltar el completo estudio “Teatro y violencia en dos siglos de historia de Colombia” en 3 tomos, realizada por el dramaturgo y director teatral Carlos José Reyes, ganador del estímulo de Investigación Teatral del Ministerio de Cultura.


El primer tomo comprendió un panorama de más de tres siglos, desde los tiempos del descubrimiento y conquista hasta el inicio de la Guerra de los Mil Días, a finales del siglo XIX.


El segundo tomo, comprende un periodo que se inicia con el siglo XX, analizando un grupo de obras escritas sobre la etapa final de la Guerra de Los Mil Días, hasta la época de la violencia que estalló en diversas regiones del país tras el asesinato del caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán en 1948.


El Tercer Tomo enfatiza sobre los distintos hechos de confrontación y violencia que se extendieron sobre gran parte del país hacia mediados del siglo XX y que han dado lugar a estudios, escritos y obras artísticas de distinta naturaleza, así como una gran cantidad de obras de teatro que han buscado desarrollar la dramaturgia nacional transformando de manera sustancial la concepción del teatro, así como las formas de actuación y la puesta en escena.


Inicialmente, BiblioColombia ofrece una colección bibliográfica de 13 obras de teatro de dominio público VER CATALOGO DE TEATRO


Invitamos a nuestros lectores que posean obras dramáticas colombianas de dominio público, a enviarlas para su publicación y la ampliación del patrimonio literario disponible para todos los colombianos.

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